COMO ALEJAR EL RUIDO DE MI MENTE Y CONECTARME CON LA PRESENCIA DE DIOS

COMO ALEJAR EL RUIDO DE MI MENTE Y CONECTARME CON LA PRESENCIA DE DIOS
Muestra de Amor

¿Qué es el Ruido? Una de las definiciones que podemos encontrar es: “darle espacio en nuestros pensamientos a cosas que son insignificantes;  algo que nos distrae de cosas que son realmente importantes”, como cuando de adolescentes nos poníamos a estudiar y terminábamos en 4 horas un estudio que debía ser de una hora por ejemplo, por estar llenando ese espacio de tiempo con tonterías. Muchas veces el ruido nos distrae de la meta.

Podemos decir que existen diferentes tipos de ruido o distracciones, no todos son iguales

  • uno de esos ruidos podría agruparse como las angustias o las preocupaciones,
  • Hay otro tipo de ruido: las ocupaciones del día a día, las responsabilidades, los quehaceres diarios, y
  • Aunque no lo creas hay otra distracción que te puede alejar de Dios: la “estabilidad” o el estar en tu área de confort.

En la primera, podemos equivocadamente, centrarnos en el problema que tenemos al frente y no en el Inmenso Dios que nos respalda, olvidando que “Fiel es el que prometió”.  La biblia está llena de sus promesas:

He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. (Génesis 28:15)

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia (Isaías 41:10)

Pero el Señor está junto a mí como gran guerrero, y delante de él, el Poderoso, el Terrible, ellos no pueden hacer nada. (Jeremías 20:11)

En el segundo tipo de distracciones podemos ubicar los quehaceres o responsabilidades. Un ejemplo harto conocido es el episodio de Marta y María, donde nos centramos en que tenemos que atender este o aquel asunto, cuando el Señor nos está diciendo “Marta Marta, María escogió la mejor parte” (Lucas 10:38-42)

El tercer grupo, o (podríamos llamarlo) “estado”, aunque no lo parezca, es cuando estamos en paz o calma, llamémosle por ejemplo la calma financiera, tenemos todas nuestras necesidades cubiertas, tenemos  todas nuestras comodidades, no tenemos falta de ningún bien necesario,  tenemos salud, nosotros y los que amamos estamos bien. Este es un espacio en el transitar de nuestra vida muy delicado, podemos errar y decir: no necesito de nada, no necesito orar o clamar o adorar en este momento, nada más alejado de la realidad. El Señor nos conoce tanto que dejó esta advertencia  por escrito en Deuteronomio 8: 11-18, haciendo hincapié en el versículo 18:

“11 Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 13y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; 15que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; 16que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; 17y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. 18Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.”

No solo debemos buscar a Dios en angustia o preocupación, también debemos buscar su presencia cuando estamos  bien, para agradecer por su bondad y el permitir que prospere el fruto de nuestras manos, es alabarlo por quien Él es y lo que ha hecho en nuestra vida, como dice Marcos Brunet en la canción ABBA, “Tú me amaste primero, con amor verdadero, mi respuesta es adorar”

Ya sea que te encuentres en un extremo u otro, nunca debemos dejar de buscar y alabar a Dios.

En esta época de estar resguardados en casa, es casi normal que hagamos actividades que teníamos en pausa o espera de un tiempo libre: ordenar la casa, hacer actividades en familia, cocinar aquella receta difícil que teníamos ganas de probar, leer ese libro o armar ese rompecabezas guardado. Parece que buscamos adrede cosas para llenar nuestra agenda del día, y en nuestra agenda olvidamos lo que debería ser más importante: el tiempo con Dios, esa cita diaria para estar en su presencia.

Cada vez que esos pensamientos de angustia, preocupación,  de cosas pendientes busquen ocupar nuestra mente hagamos una pausa, detengámonos y recordemos lo que dice 2 Cor 10:5 o lo que dice Filipenses 4:8

“derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Cor 10:5)

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad (Filipenses 4:8)

Billy Graham decía que los pensamientos son como pájaros volando sobre tu cabeza, que lo importante no es que revoloteen, sino que no los dejes anidar en ella.

Soy yo el dueño de la puerta que deja entrar o deja fuera esos pensamientos que buscan distraerme de lo realmente importante en mi vida, esos pensamientos que no glorifican a Dios.

Satanás tiene dos tareas  cada día: que no oremos, y que no leamos la biblia. Si él logra que no hagamos esas dos cosas, porque estamos ocupados en el ruido, si dejamos una rendija para que él entre, ya puede sentarse tranquilo solo a ver como nuestra alma en nuestras áreas no redimidas y no sometidas se encargan del resto.

Debemos someternos al Padre, es una decisión diaria, como reza el padre nuestro “Haz Señor tu voluntad en mi vida”, es darle el control, es dejar a Dios ser Dios.

Cuando el ruido quiera entrar en tu mente sigue el hermoso ejemplo de David plasmado en el Salmos 103:1 “Alma mía alaba al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios”

Nadie dice que no nos ocupemos de nuestras responsabilidades, pero debemos tener presente, desde el primer momento en que abrimos los ojos cada día, lo que dice Mateo 6:33 “Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás os será añadido”

Cuando lo ponemos primero a Él en nuestra lista, ten por seguro que el resto de la lista va a fluir sola, cuando le das a Dios el poder de cumplir su voluntad en tu día, el se va a encargar de todo, incluso de quitar de esa lista cosas que tu puedes pensar que son prioritarias y en verdad no lo son.

A veces, cuando estamos incluso haciendo labores para el reino, nos puede pasar que nos distraemos en el hacer y olvidamos el estar, sí,  el estar en Él, ante Él, en su magnífica presencia. Tu padre tiene tantas cosas que quiere decirte, quiere hablarte de su amor y su fidelidad, de sus planes de bien y de paz para darte el fin que esperas.

Pongamos rodilla en tierra, no porque necesitemos pedirle algo, sino porque lo reconocemos como nuestro Dios, nuestro Shaddai, Nuestra roca firme, para decirle “padre, aquí estoy, para escuchar tu dulce voz…” porque es en quietud donde somos fortalecidos por su espíritu.

Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza (Isaías 30:15)

Cuando en tu espíritu entiendas que buscar su presencia, adorarle, es una respuesta a su amor, todo lo demás pasará a segundo lugar, y todo ruido cesará.

Busquemos siempre refrescar ese amor, recordar ese primer momento que estuvimos ante Él, ese momento en que nos confortó, nos enterneció con la magnitud de su amor, donde lloramos sin saber por qué llorábamos. Busquemos estar en ese estado, en contemplación. No hay nada más hermoso, No habrá nada en tu vida que te llene más que estar en la majestuosa presencia del Rey.

Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos (Salmos 84:10)

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